El viaje a Francia


                                                 
Capítulo 1


  Ha pasado más de un mes del viaje a Francia, en el cuál descubrí muchas cosas interesantes y muchos puntos de comparación que hasta el día de hoy recuerdo. 
Antes del viaje todo era una colección de nerviosismo y ansiedad, no podía aguantar las ganas de poder viajar ya!... al viejo continente. Hasta que un ocho de Mayo llegó la hora, todo estaba preparado, nos embarcamos rumbo a París, sin duda fue un viaje muy largo e incómodo, pero todo se hacía más entretenido porque estaba en compañía de un amigo, don Mario López. A las pocas horas de viaje nos dieron la primera comida la que disfrutamos entre chistes, risas y copuchas de una señora que no paraba de transmitir (estaba sentada justo al lado mío); luego de dormir, de ver un par de películas, comer, ir al baño, etc. ¡Llegamos al primer destino! París, en donde encontramos la primera traba: el idioma. Pero supimos arreglárnosla para llegar al control de inmigración en donde tuvimos otro problema: no teníamos la carta de invitación requerida para poder entrar a Europa, lo que si teníamos eran números de teléfono de la tía que nos recibiría en su casa, así que la policía tuvo que hacer un par de llamadas y también tuvimos que demostrar que teníamos dinero suficiente para solventar por lo menos los primeros días. Bueno, el momento no fue muy agradable pero al final pudimos entrar igual, así que eso era lo que realmente importaba y la sonrisa en la cara? gigante.


  Ya en el aeropuerto de París Charles de Gaulle y luego de varios intentos de ubicarnos bien, partimos a hacer la escala hacia Estrasburgo, nuestro destino final. Tuvimos que tomar un bus que nos dejaría a las puertas del próximo vuelo, fue en ese bus donde escuché a una señora tratando de hablar con el chofer del bus, el problema era que ella era una estadounidense y el conductor, francés... nadie entendía nada. La guinda de la torta de esta especie de transbordo fue que estábamos atrasados, bastante atrasados, así que le dije a Mario que apenas llegásemos teníamos que correr y así ocurrió. Llegamos al mesón de embarque donde habían dos francesas, éramos los primeros en llegar de la corrida pero nos seguían muchos, las señoritas me dijeron algo en francés que no entendí para nada, así que les pregunté en inglés qué estaba pasando y la respuesta lamentablemente fue... que el vuelo ya estaba listo para partir, entonces dije: Mario... cagamos! Con un poco de preocupación Mario me pidió que les preguntara qué podíamos hacer y nos dijeron que había otro vuelo en 3 horas, la sonrisa volvió al rostro. Fuimos a buscar alguna señal de wifi o algún ciber café para poder comunicar a nuestras familias que habíamos llegado bien, también teníamos que avisarle a nuestros amigos que nos estaban esperando en Estrasburgo que llegaríamos mas tarde. Ya todo avisado solo restaba esperar, pero teníamos hambre y sed así que fuimos a comer unos sándwiches y a tomar cerveza. Fue la primera vez que teníamos que pagar con euros, no teníamos idea de los precios, si eran caros o baratos, pero asumimos que todo era caro debido a las conversiones a peso chileno. Bastante complicado fue pedir lo que queríamos a la vendedora pero al final con señas y todo, pudimos. Luego de comer comenzó a darnos sueño así que dormimos a la espera del próximo vuelo. Cerca de 10 minutos antes del embarque comenzamos a prepararnos, estábamos de los primeros en la fila, hasta que nos hicieron pasar, era la primera vez que tomaba una avión más o menos chico (un jet) además de abordarlo por medio de escaleras, antes siempre abordaba aviones por mangas. El tramo desde París hasta Estrasburgo es de aproximadamente 1 hora, pero esta vez se demoró cerca de 50 minutos hasta que escuchamos algo como "Mesdames et Messieurs bienvenue à Strasbourg" o algo así, habíamos llegado por fin a Estrasburgo.

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